Himnos

61. Alabado El Gran Manantial

Alabado el gran manantial,
Que de sangre Dios nos mostró;
Alabado el Rey que murió,
Su pasión nos libra del mal.
Lejos del redil de mi Dueño,
Víme pecador perdido y vil;
El Cordero sangre vertió,
Me limpia sólo este raudal.

Sé que sólo así me emblanqueceré;
Lávame en tu sangre, Jesús,
Y nívea blancura tendré.

La punzante insignia llevó;
En la cruz dejó de vivir;
Grandes males quiso sufrir,
No en vano Cristo sufrió.
Al gran manantial conducido,
Que de mi maldad ha sido fin,
“Lávame” le pude decir,
Y nívea blancura me dio.

Padre, de Ti lejos vagué,
Extravióse mi corazón;
Como grana mis culpas son,
No con agua limpio seré.
A tu fuente magna acudí,
Tu promesa creo, oh Jesús;
La eficaz virtud de tu don,
La nívea blancura me dé.