Himnos
237. Pero Queda Cristo
Por la mañana yo dirijo mi alabanza
A Dios, que ha sido y es mi única esperanza.
Por la mañana yo le invoco con el alma,
Y le suplico que me de su dulce calma.
Él nos escucha, pues nos ama tanto,
Y nos alivia de cualquier quebranto.
Nos da su mano poderosa y fuerte,
Para librarnos de la misma muerte.
Cuando la noche se aproxima tenebrosa,
En elevarle mi oración mi alma goza;
Siento su paz inagotable dulce y grata,
Porque temores y ansiedad Cristo los mata.
También elevo mi cantar al cielo,
Cuando a la tierra baja negro velo.
El sol se oculta pero queda Cristo,
A quien mis ojos por la fe han visto.