Himnos
204. Paz, Paz, Cuan Dulce Paz
En el seno de mi alma una dulce quietud
Se difunde embargando mi ser;
Una calma infinita que sólo podrán
Los amados de Dios comprender.
Paz, paz, cuan dulce paz,
Es aquella que el Padre me da;
Yo le ruego que inunde por siempre mi ser
En sus ondas de amor celestial.
Alma triste que en rudo conflicto te ves,
Sola y débil tu senda al seguir;
Haz de Cristo el amigo que fiel siempre es,
Y su paz tú podrás recibir.