Himnos

208. El Mundo No Es Mi Hogar

El mundo no es mi hogar, soy peregrino aquí,
En la ciudad de luz tendré tesoros, sí;
Eterno resplandor por siempre gozaré,
Y la vida mundana jamás desearé.

Bendito Cristo, Tú eres siempre fiel,
La dicha que me das,
Más dulce es que la miel;
La célica mansión por siempre gozaré,
Y la vida mundana jamás desearé.

Un himno entonaré a Cristo, el Salvador:
Digno eres, oh Señor, de gloria y honor,
La patria celestial por siempre gozaré,
Y la vida mundana jamás desearé.